El Gobierno iniciará búsqueda de los restos de combatientes de Teoponte
Lunes, 08 de Febrero del 2010
El Ministerio de Justicia formó una Comisión sobre Desapariciones para comenzar a buscar los restos de los guerrilleros desaparecidos en Teoponte, en 1970. La hija del combatiente desaparecido Tirso Montiel, Marta Montiel, hizo las gestiones para iniciar las excavaciones y la posterior repatriación.
Consultada al respecto, la ministra de Justicia, Casimira Rodríguez, se limitó a decir: “Vamos a hacer el trabajo, pero todavía no hay fechas”. No quiso entrar en detalles sobre el caso.
En su despacho, sin embargo, se informó que ella personalmente está al cargo de la Comisión sobre Desapariciones, formada por instituciones de derechos humanos, como la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación (Asofamd).
El Gobierno tiene en su poder los mapas que indican la ubicación exacta de los enterramientos. Marta Montiel informó a La Prensa: “Proporcioné a la señora Loyola Guzmán, el año 2004, mapas y registros de sepultura. Ahora está en manos de la Ministra de Justicia (Casimira Rodríguez) y, por lo que me enteré, le llegaron a Evo Morales. Depende de él y creo que ya tiene lista la entrada a fines de agosto y primeros días de septiembre para sacar los restos”.
Con 12 años de investigación sobre los restos de su padre, Marta sufrió el robo de sus documentos el viernes 21 de julio y eso le resulta extraño, pues de su cartera no extrajeron ni dinero ni su teléfono celular. Ella dijo: “Aquí siempre hubo personas interesadas en perjudicarme. Como denuncié en años anteriores, les interesa que el caso de Teoponte no salga”.
Los guerrilleros
La guerrilla de Teoponte comenzó la madrugada del 18 de julio de 1970, cuando los combatientes, con la pantalla de ser voluntarios de un programa de alfabetización, se embarcaron en vehículos contratados por la UMSA para realizar la supuesta tarea alfabetizadora en el norte paceño.
En septiembre de 1970, dos meses después de la incursión guerrillera en Teoponte, la columna del Ejército de Liberación Nacional (ELN) fundada por el Che Guevara se dividió en dos grupos y esa separación fue determinante para la derrota de la guerrilla en sus inicios.
La campaña de Teoponte nació como una continuidad de Ñancahuazú, guerrilla dirigida por el Che (1967-1968). Entre los combatientes de Teoponte estaban Carlos “Chino” Navarro Lara, Emilio Quiroga Bonadona (“Napo”), el colombiano Fabián Barga (“Chuma”), el chileno Tirso Montiel Martínez, Jorge Ruiz Paz (“Omar”), Enrique Farfán Mealla (“Adrián”), Néstor Paz Zamora y Benjo Cruz (“Casiano”). La emprendieron 67, pero sólo siete sobrevivieron.
Tirso Montiel Martínez era conocido como un combatiente chileno del ELN de Bolivia, seguidor del Che, según él mismo manifestó en una carta escrita a sus familiares el 17 de junio de 1970: “Estaré caminando por las selvas bolivianas, iniciando o mejor dicho reiniciando la lucha comenzada un día por nuestro Che. Los que ahora seguimos su ejemplo empuñamos las armas, con plena convicción y decisión”.
Montiel, conocido en la guerrilla como “Pablo”, nació en Castro, provincia de Chiloé, y egresó en 1957 de la Escuela de Carabineros en Santiago, donde se graduó de alférez. Luego prestó servicios en el cuerpo de Carabineros de Chile hasta alcanzar el grado de teniente, entonces se retiró de esa institución. Trabajó como obrero en el laboratorio Farmoquímica del Pacífico y llegó a ser presidente del sindicato.
Apuntes
La guerrilla de Teoponte se inició en julio de 1970, con un grupo de universitarios.
El objetivo era convertirse en la continuación de la guerrilla del Ñancahuazú.
De los 67 combatientes que partieron, 60 fueron muertos las Fuerzas Armadas y siete sobrevivieron.
Algunos restos fueron entregados a familiares de los desaparecidos el mismo año.
Empero, los cuerpos no correspondían a los de sus parientes.
Marta Montiel busca los restos de su padre, un guerrillero chileno.
Doce años de búsqueda del cuerpo de su padre guerrillero
Después de 12 años de búsqueda, Marta Montiel está cerca de recuperar los restos de su padre, fallecido en la guerrilla de Teoponte, y de sus compañeros, pues el Gobierno coopera en agilizar los trámites para desenterrar esos cuerpos.
La hija de Tirso Montiel llegó a Bolivia por primera vez en 1994 y se dirigió a Teoponte a iniciar la investigación. Estaba segura de que “debía haber testigos o alguien que sepa o recuerde algo de aquella vez”. “El año 95 pude dar con el sitio donde estaban los restos de mi padre y de muchos combatientes más”.
Ahora, luego de esa espera y perseverancia, el Gobierno coopera con la confirmación y los trámites para que pronto Montiel lleve a su país los restos de su padre y de al menos otros tres guerrilleros chilenos.
Tirso Montiel perteneció al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y falleció en la guerrilla de Teoponte de 1970.
La investigación
En estos años, Marta Montiel vino con frecuencia a La Paz y específicamente a la provincia Larecaja, a Teoponte, donde indagó sobre la guerrilla, la presencia militar y la desaparición de aquellos cuerpos.
Contó que hace tiempo, por sugerencia de una fuente, se acercó con disimulo a un hombre extraño para escuchar las preguntas que un amigo le hacía sobre 1970. Montiel no sólo investigó sobre el destino de su padre, sino de los otros cuatro chilenos que habían llegado a Bolivia, uno de los cuales sobrevivió al enfrentamiento librado en ese lugar, se fue a su país, pero volvió poco después, durante el régimen de Hugo Banzer Suárez, cuando desapareció.
Recordó que aquel sujeto extraño contó: “‘No, ése no está aquí’. El otro le preguntó: ‘¿Cómo sabes eso?’, y él dijo: ‘Es que yo los he enterrado’”.
Poco a poco, las referencias empezaron a coincidir en algunos lugares; finalmente ella comparó los resultados que obtuvo con la investigación que hace años había realizado el escritor cochabambino Gustavo Rodríguez, con quien coincidieron en la ubicación de las fosas.
Está cerca del río
Montiel dijo que su padre y algunos de sus compañeros están “en la localidad de Chocopani, a 500 metros de la quebrada del mismo nombre y a 60 metros del río llamado también Chocopani, en la provincia Larecaja”.
Sin embargo, admitió que existe una posibilidad de no encontrar los restos de su padre. Y es que en 1970 hubo una huelga de hambre de los familiares de desaparecidos; en esa ocasión el Ejército entregó varios cuerpos, pero muchos no correspondían a los de los familiares buscados.
Ella cree: “Ésa sería la única falla que podría haber en el caso de que entráramos a la zona y no lo encontráramos, tendríamos que ir a ver a los mausoleos”. Eso, por si el cuerpo de su padre hubiera sido entregado ya a otras personas.
Con la investigación acumulada y los mapas como pruebas, el Gobierno puede hacer las excavaciones y certificar el hallazgo y la identidad de los restos para luego repatriarlos.
La búsqueda de Montiel tuvo más malos que buenos momentos. Contó que, por ejemplo, en 1995 casi la atropellan y que en otra ocasión le quisieron colocar cocaína entre sus pertenencias, hecho por el que su Consulado la sacó del país.
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